22/2/08

¿te acordás de:

ceremonias de café y tabaco
entre lágrimas de azúcar,
disparates y desánimos absurdos
entre obsequios de chocolate,
desenfrenos y derrotas, baño -
saturación, distancia, verde,
eso sobre todo, mucho verde,
pasos contados y esos números
que atienden el teléfono y
recitan amenazas, sin por qué,
sin tiempo ni esperanza;
no oigas, mi pequeña tacita
de porcelana, a ninguno de ellos
ni tampoco a mí, sólo oíte
latir entre gemidos y caricias
propinadas por aquél que sin pausa
te completa, por aquella extraña
que es el mejor silencio,
por las letras digitales o la carta
improvisada, por el abrazo de la tarde
y el te quiero de mañana.


mientras aprendes y me enseñas un poco
todo eso, te cuento al oído
que mi puño, que mis flores de colores,
y por qué no hasta el blanco de mis ojos
están a la expectativa del próximo viaje
a un escenario salvaje, sin rutinas ni
deporte, sin veredas o tormentas,
allí donde ambas podamos mirar al cielo
y descubrir de una vez por todas
que la trasparencia inagotable que nos cubre
supera sin pensarlo a todo el verde,
a todo el tiempo, a toda la poesía y hasta
a todo nosotras, y mirá que eso no es poca cosa,
tacita, no es poca cosa.


?

1 comentario:

abri dijo...

victoria sos horrible, me siento muy sola en estos pagos, ¿adónde están los juegos? aquí supuestamente, aquí pero estoy sola llenando el espacio con poesías viejas y películas. ay ay ay